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martes, 24 de febrero de 2009

La medicina

«Si la medicina es un sacerdocio, o así se quiere, pensaba Kurt, es porque siempre infringe el territorio del sexo: el cuerpo, la desnudez, la palpación, los humores, los accesos --"Abra la boca" es siempre el comienzo del acto médico--, los abscesos. Exije, por eso, una impostura de casta, que ejerce el privilegio al precio de estar exenta de emociones. La indiscreción en el confesor y la erección en el ejercicio médico no tienen perdón, pensó».

Kurt K. Kurt. Tusquets. Barcelona, 1998.

Ecología

«Le pedí que me citase un pez cuya pérdida hubiera afectado al ecosistema en su totalidad incluido el hombre. Mencionó el Henochilus wheatlandii, un frugívoro que vivió en los ríos del Brasil y se extinguió hacia 1880."Pero, ¿qué efectos causó su desaparición sobre los humanos?", insistí. Vari meneó la cabeza. Yo buscaba una respuesta fácil, una conexión directa entre la desaparición de una especie y el perjuicio causado a los humanos. Pero la realidad no es tan simple."Desconocemos aún las consecuencias de estas extinciones -declaró-. Es como desmontar los ladrillos de una pared; puedes seguir haciéndolo hasta que de pronto se derrumba"».

Joel L. Swerdlow. El sentido del milenio. Biodiversidad. National Geographic. España. 1998; 2 (1):8.

lunes, 26 de enero de 2009

El amor

«Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad».

Paul Auster. El palacio de la luna. Anagrama. Barcelona, 2002.

domingo, 28 de diciembre de 2008

La actitud personal

«Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino».

Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido. Herder. Barcelona, 2004.

martes, 2 de diciembre de 2008

La pasión

Con un solo gesto de tu boca, con un solo rayo deslumbrante de tu sonrisa, has traspasado mis muros, que soñaba infranqueables. Se han derrumbado sin estrépito, se han destruido dulcemente. Tanto destrozo sólo puede provenir del estremecimiento de tu cuerpo enamorado. Al final en mi cuarto volará la mariposa roja de tu deseo, y ansiaré que se pose sobre mi cuerpo.

Liberalia. Cuando llega la noche. Liberalia, 2008.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Sujetos simulados

«Nuestras líneas están ocupadas; lo atenderemos en un momento", dice una voz grabada cuando queremos pedir una información o expresar una queja. Cada vez es más arduo encontrar a un fabricante que venda el producto, incluso al mismo empleado que nos lo vendió o nos dio una información. Detrás de los empleados que rotan de una empresa a otra, de las voces anónimas que se reemplazan según el azar de los turnos, hay "cadenas" de tiendas, "sistemas" bancarios, "servidores" de internet. Cuando algo no funciona es porque "se cayó el sistema" o se "desconectó el servidor". La digitalización de los servicios, aliada con la precarización laboral, están propiciando una desresponsabilización de los sujetos individuales y colectivos. Entre las consecuencias de este proceso, según Richard Sennett, encontramos mayor vulnerabiliadad de los individuos y un sentimiento creciente de impotencia».

Néstor García Canclini. Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. Gedisa. Barcelona, 2004.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El asilo

«La idea de preparar las maletas, cerrar la casa y cruzar la calle para marcharse del barrio e ingresar en una residencia de ancianos para morir entre extraños resulta sencillamente aterradora. La idea de que allí habrá un psiquiatra que aliviará con fármacos o palabras el horror de este tránsito es, por desgracia, una vana esperanza o, más exáctamente, una falsa promesa. Aunque sólo sea para hacer posible otro final de trayecto, es imprescindible profundizar en la búsqueda de las fuentes comunitarias de nuestra identidad. Sólo renovando nuestra voluntad de resistencia podremos recuperar el consuelo de ese equivalente de la eternidad que surge de una colectividad que continuamos y que nos continuará».

Guillermo Rendueles. Egolatría. KRK Ediciones. Oviedo, 2005.

martes, 4 de noviembre de 2008

El tiempo neurónico

«Cada uno de nosotros tiene la edad de todo el reino biológico, y nuestras corrientes sanguíneas son ríos que desembocan en el vasto océano de la memoria de ese reino. La odisea uterina del feto recapitula todo el pasado evolutivo, y su sistema nervioso central es una escala de tiempo cifrada. Todo nexo de neuronas y todo nivel espinal son una etapa simbólica, una unidad de tiempo neurónico».

James Graham Ballard. El mundo sumergido. Minotauro. Barcelona, 1977.